domingo, 31 de diciembre de 2017

[RESEÑA Nº 004] Yonder: The Cloud Catcher Chronicles





Este videojuego que pertenece a la innovadora empresa Australiana, Prideful Sloth, tiene mucho por contar. Lo encontré un buen día navegando por la tienda de Steam en busca de algo distinto; algo que resultara agradable y relajante de jugar (y una sabe lo difícil que es hoy en día con lo muy de moda que se han puesto los estresantes videojuegos en equipo, dios me salve de aficionarme a ellos). Lo compré pensando que me decepcionaría, pues ya no albergaba esperanza de que algo me sorprendiera, pero gratamente puedo decir que logró todo lo contrario. 


¿De qué va?
El juego empieza cuando el barco en el que navegas naufraga y da contra una misteriosa isla. ¡Aunque ya sería magnífico que, uno cuando naufraga, se encontrara con una isla como ésta! Un hombre de un pueblo cercano nos introducirá en las mecánicas básicas de juego y nos mandará la primera misión. Por experiencia menciono que la primera misión quedará relegada a segundo plano en cuanto empieces a andar por las praderas y te enamores lentamente del paisaje y de la ambientación. Te sumerges tan rápidamente en el mundo que te crea la necesidad de seguir andando y andando. Así que, si quieres probarlo, no recomiendo que sea un día en el que tengas demasiadas cosas a hacer, ¡porque las acabarás dejando de lado!

Sin embargo, no todo es bonito en esta isla, pues una extraña niebla oscura se está apoderando de las poblaciones del reino. Pero, eh, tú eres la mejor, cómo no: tienes el poder de los duendes. Por el camino, irás encontrándote con unos pequeños duendecillos que se esconden desde hace tiempo pero que querrán ser tus amigos porque eres, evidentemente, un humano con el poder de duendes y les caes bien a primera vista. Junto a ellos, podrás ir derrotando uno a uno los puntos focales de niebla maldita e ir mejorando la situación de cada población, que te lo agradecerán convirtiendo la tierra en una más fértil, algo que te beneficiará cuando empieces a tener granjas.


¿Cómo se juega?
La dinámica del juego está muy clara: explorar, crear y “granjear”. Al más viejo estilo Minecraft pero con una estética “cute” que te dejará sin aliento en más de una ocasión, podrás recolectar materiales, explorar el precioso mundo en el que habitas e ir aprendiendo nuevos oficios con los que podrás construir, cocinar, coser, inventar, entre otras muchas cosas.   


Puntos positivos
La historia es corta, sencilla y en ningún momento te obliga a hacerla para que puedas seguir jugando, sino al contrario. Casi recomendaría que una se tomara su tiempo en terminar la historia porque entonces se saborea más. Sobre todo se saborea cuando la banda sonora y los efectos de sonido han sido buscados con tanta precisión y perfección. No se trata para nada de uno de esos juegos en los que te acabas cansando de oír una y otra vez la misma musiquita reutilizada de trasfondo. Esta te llega al alma y te hunde todavía más en la ambientación, de la que te empapas nada más llegar el ocaso, cuando te quedas contemplando la puesta de sol como si fuera la de delante de tu casa: hermoso.

Además de la música, los colores, los diseños gráciles y creativos de los animalillos,  personajes y poblaciones, la variedad de ecosistemas, y la posibilidad de personalizar a tu personaje son grandes puntos a favor que se suman y convergen en un adicción para la vista y los oídos.

La cantidad de exploración que se puede llevar a cabo da para días, y unas cuantas horas. Si eres de las mías, de las que se emocionan descubriendo, no podrás soltar el ratón durante al menos una semana.

Hay algo en especial que me encanta del juego. Se trata de uno de esos detalles ínfimos que se les ocurren a los desarrolladores que lo convierten en épico y te enamoran doblemente: gatos. Sí, lo que oyes, gatos. Hay varias razas de animales que puedes adoptar en tus granjas, pero lo más encantador es que puedes coleccionar gatos. Te los encontrarás maullando por alguna pradera, escondidos en la maleza y debes encontrarlos. Te lo agradecerán con un ronroneo de felicidad que te dejará el corazón caliente y lleno de amor de gato.

Las misiones dentro del juego pueden ser de varios tipos: trama principal, subtramas o misiones de tablones. La primera creo que todas imaginamos de qué trata. Son las misiones que harán que evolucione la historia. Las segundas, son las que nos permitirán seguir explorando y mejorando nuestras habilidades de crafting, y las últimas son las que podemos hacer para añadirnos más tareas si eres de las que necesitan hacer más tareas aún (que tendrás, y muchas). En pocas horas de juego, es muy posible que tengas cerca de quince misiones por cumplir, que se irán sumando a medida que vayas explorando. Pronto verás que los puentes son todo un tema, pero no te preocupes, que por suerte se puede comerciar en cada población, así que conseguir los materiales necesarios no se hace tan arduo.

Puntos negativos
Algo negativo que podría mencionar al respecto es, por ejemplo, en referencia a la relación que puedes mantener como personaje con otros personajes del mundo, el cual se reduce a comerciar, realizarles alguna misión en concreto, y a que te cuenten cómo está el comercio en cierta población u otra. Me habría gustado que se pudiera entablar algún tipo de relación, como en las dinámicas de Animal Crossing, algo no demasiado complejo pero que añade un puntito más personalizado a la historia del personaje.

Mencionar también que el crafting puede convertirse en un proceso lento si no te gusta recolectar o comerciar, ya que tienes que crear muchos objetos con tal de crear el que tú quieras. Pero si te gustan los retos, el crafting de este videojuego te resultará placentero una vez te acostumbres.




En general, encuentro que este juego es una verdadera obra maestra. Han sabido crear algo dulce, agradable y tranquilo, que calma los arrollados sentimientos de la gente de ciudad encerrada en su vida cotidiana. Lo recomendaría, y no sólo eso, ¡sino que lo regalaría! 

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